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CELEBRACIÓN DE LA XVII NOCHE GUADALUPANA EN ACAJUTLA.


(Foto por: Renato Flores) La Feligresía de Acajutla de la Parroquia San Juan María Vianney, celebró la XVII décimo séptima Noche Guadalupana en honor a la Virgen de Guadalupe.

La parroquia San Juan María Vianney del Barrio El Campamento celebró XVII (décimo séptima) Noche Guadalupana en honor a la Virgen de Guadalupe, la parroquia lleva varios años de celebrar con una vigilia que reúne a centenares de feligreses devotos de la Virgen que se le pareció al Indio Juan Diego en el Monte Tepeyac, dentro del desarrollo de la vigilia los asistentes disfrutaron de predicas, cánticos y quema de pólvora para festejarle a la Virgen milagrosa, es toda una fiesta de ambiente religioso que se vive en la parroquia San Juan María Vianney que termina el día posterior a la gran Noche Guadalupana con una procesión de los fieles devotos que visten trajes típicos de indumentaria indígena, como parte de la promesa y agradecimientos por los favores obtenidos de acuerdo a su fe.

HISTORIA DE LA VIRGEN DE GUADALUPE

Su historia se remonta al año de 1531. En el cerro de Tepeyac, hoy norte de la capital mexicana, la Virgen se le apareció al indígena Juan Diego Cuauhtlatoatzin, quien había sido bautizado al cristianismo por los franciscanos. El 9 de diciembre de ese año, él escuchó su nombre en el cantar de los pájaros. Se dirigió al sitio donde provenía la voz y allí se dio la primera aparición. La Virgen le expresó que deseaba la construcción de un templo en ese preciso lugar.

Obediente, Juan Diego fue a comunicarle al obispo Juan de Zumárraga, quien como autoridad católica no le creyó nada al indígena. Por lo que la Virgen se apareció nuevamente y volvió a pedirle a Juan Diego que visitara al obispo. Pero las palabras de la Virgen no fueron suficientes para vencer la incredulidad y la terquedad. Por eso, tuvo que realizar tres milagros. Primero curó al tío de Juan Diego, quien dicho sea de paso, fue canonizado por Juan Pablo II y hoy se le conoce como san Juan Diego. Segundo, hizo brotar unas flores hermosas en pleno invierno y en una zona sin flores de ese tipo. Las flores fueron recogidas por san Juan Diego en su ayate, instrumento para la recolección de cosechas, y cuando se las enseñó al obispo, la imagen de la Virgen de Guadalupe estaba impresa allí haciendo el tercer milagro el 12 de diciembre de 1531, fecha que cada año celebran los fieles.

(Fuente de Información: Las 2 Orillas)

 

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